Friday, April 1, 2016

Martes de transporte público

Recientemente me di cuenta de algo que ha aumentado mucho mi uso de transporte público.  Esa perspicacia es esencialmente que hacer algo es mejor que hacer nada.  Dejo 50 minutos para llegar a trabajo por coche y casi siempre llego en coche.  Mi trabajo está en un lugar de baja densidad con poca frequencia de transporte público y ya que es un viaje de 24 kilómetros, no he considerado caminar ni montar bici en serio.

Una vez, por curiosidad, decidí usar transporte público para llegar al trabajo para ver como sería.  En vez de un viaje de 50 minutos por coche, miraba un viaje de 120 (ida) involucrando dos autobuses, y despertarme a las 4:30 de la mañana para hacerlo.  Determinado intentarlo por lo menos una vez, lo hize, y fue muy difícil.  Despues de la odisea, la satisfacción que gané por apoyar al transporte público fue menos que el sacrificio que he vivido.  No lo he hecho de nuevo.

Recientemente leí noticias de que el número de usuarios de tranporte público en el Condado de Los Ángeles está disminuyendo.  Enojado, mire de nuevo mis mapas de tranporte público, determinado ver si hay una manera mejor de hacer el viaje; alguna manera de reducirlo por unos minutos y hacerlo más soportable.  De repente me lo pegó: ¿qué pasaría si en vez de usar transporte público para el viaje entero, lo usé por la mitad del viaje?  ¿Qué pasaría si estacionaría en un aparcamiento de transporte público y monte una línea de tren ligero a un autobús que me lleva al trabajo?  Despues de analizar los números, fue un viaje mejor.  En vez de 120 minutos de ida, miraba 90 minutos.

Pues, 90 minutos es todavía un viaje largo, no muy parecido a 50.  Dado la diferencia, me pregunté ¿como podría hacero esto cada día?  Entonces me di cuenta de algo más: no tengo que hacerlo cada día.  Puedo lograr mucho si solo lo hago un día cada semana.  Así nació el martes de transporte público.

Lo he hecho más o menos cinco veces hasta la fecha, montando transporte público al trabajo más en los últimos meses que en los ultimos varios años.  Aquí hay lo que me gusta sobre el martes de transporte público:
  1. Me da una manera de apoyar una causa que me parece importante: el transporte público, aunque los servicios que me llevan al trabajo no son muy buenos.  Ese apoyo es en dos tipos de valor: el valor de dinero que paga los costos del sistema y el valor político de ver que el sistema tiene usuarios, que hace más fácil apoyar el servicio con dinero público y tomar espacio dedicado a coches y usarlo para transporte público.  Así la probabilidad de un servicio mejor aumenta.
  2. Me permite reducir mi distancia viajado por vehículo privado y emisiones de gases del efecto invernadero de transporte por casi 10% (ya que manejo media distancia a trabajar un día cada semana).
  3. Hago más ejercicio los martes de transporte público, que siempre es bueno
  4. Leo más los martes de transporte público
  5. El martes de transporte público añade variedad a mi viaje aburrido al trabajo
  6. El martes de transporte público ha empezado conversaciones con mis compañeros de trabajo como "¿por qué no vas a tu coche?" y "¡¿llegaste en autobús?!"
  7. Nombre que rima en Inglés: "Transit Tuesday" :)
La moraleja del cuento es que no todos vivimos en lugares en que el transporte público es fácil usar, pero esto no significa que no puedes hacer nada.  ¡Mira en detalle tu viaje al trabajo y es posible que te encuentres empezando una tradición de martes de transporte público también!

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